Palermo se vive por capas. Por la mañana puede ser café, notebook y sombra de árboles; por la tarde, una vuelta por disquerías, galerías y tiendas; por la noche, barras y restaurantes que hacen que siempre haya algo pasando.
Para una estadía mediana, esa mezcla importa. No alcanza con tener un departamento lindo: hace falta poder construir hábitos cerca. Un buen café a dos cuadras cambia la manera de empezar la semana.
La clave es elegir según microzona. Soho es más social, Hollywood más gastronómico, Botánico más verde y Las Cañitas más residencial.

